Descripción
El desarrollo del Conocimiento Profesional Docente (CPD) durante la formación inicial exige promover una auténtica integración entre teoría y práctica, trascendiendo la mera acumulación de saberes fragmentados. Diversos antecedentes en la literatura señalan que la capacidad reflexiva y la autorregulación de los aprendizajes no surgen de manera espontánea, sino que requieren un modelado explícito, deliberado y sostenido por dispositivos pedagógicos específicos. En este marco, el presente trabajo expone cómo la investigación sistemática centrada en las trayectorias formativas de nuestros propios estudiantes se ha constituido en el motor principal para la transformación fundamentada de las propuestas pedagógicas en los profesorados de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Desde el Grupo de Investigación Educativa (GIECmar), asumimos la indagación de la propia práctica como una estrategia de retroalimentación continua. Para analizar esta complejidad, nos apoyamos en el Modelo Interconectado de Crecimiento Profesional Docente (MICPD) y en una construcción heurística propia: el Modelo Analógico del Caracol (MAC). Estos marcos nos permiten interpretar el crecimiento profesional no como un fenómeno lineal, sino como un aprendizaje continuo, donde interactúan la idiosincrasia del estudiante (concepciones y creencias), los saberes formales y los contextos formativos, traccionados por mecanismos activos de autorregulación. El seguimiento longitudinal de los futuros docentes, documentado mediante el análisis de dispositivos como diarios de clase, microclases y ateneos, evidenció la necesidad de generar entornos que estructuren la práctica reflexiva. A nivel macro, estos hallazgos empíricos guiaron decisiones curriculares institucionales, materializadas en la reestructuración del Campo de la Formación Práctica y la implementación de los Trayectos de Iniciación a la Práctica Profesional Docente (TIPPD), los cuales vinculan materias de formación general y pedagógica con la realidad escolar desde el inicio de la carrera. Estos espacios buscan avanzar hacia niveles crecientes de integración curricular, superando el aislamiento disciplinar temprano. A nivel micro, la investigación sobre las interacciones entre los componentes del MAC nos permitió evaluar y rediseñar las dinámicas de nuestras cátedras. Al aproximarnos a una comprensión de cómo los estudiantes interpretan las experiencias a través de sus marcos personales, logramos ajustar nuestros dispositivos didácticos para que actúen como catalizadores explícitos de la fase de autorreflexión. Asimismo, esta dinámica de mejora busca superar la fragmentación histórica de los planes de estudio. Al concebir el tránsito por la universidad como un espacio de formación que requiere la explicitación y sistematización de procesos reflexivos, es posible un diálogo genuino entre la producción científica y las propuestas de enseñanza, donde la indagación sobre los procesos de desarrollo profesional docente de los estudiantes se traduce en ajustes de las mediaciones didácticas. En conclusión, investigar el aprendizaje de nuestros estudiantes nos provee de una lectura integral y situada, indispensable para fundamentar la innovación pedagógica y consolidar un entorno de formación docente riguroso y basado en evidencias.
Palabras clave:
FORMACIÓN DOCENTE INICIAL, PRÁCTICA REFLEXIVA, CONOCIMIENTO PROFESIONAL DOCENTE