Descripción
En los últimos años, las universidades chilenas han enfrentado el desafío de abordar problemáticas vinculadas a la convivencia universitaria, la salud mental estudiantil y la prevención de la violencia sexual y de género. De ello dan cuenta la Ley 21.369 que regula el acoso sexual, así como diversas orientaciones provenientes de organismos como el Ministerio de Educación, la Superintendencia de Educación Superior y la Comisión Nacional de Acreditación. Sin embargo, este marco ha tendido a orientar estrategias principalmente vinculadas a la gestión de la convivencia más que a una incorporación transversal de estas perspectivas en el currículum universitario, quedando frecuentemente situadas en los márgenes de la formación formal, siendo que su potencialidad interpela directamente las prácticas pedagógicas universitarias. La ponencia analiza una experiencia pedagógica desarrollada en el Taller de Exposiciones Interdisciplinar de la Escuela de Artes de la Universidad Diego Portales (Chile), en articulación con la Dirección de Género y con la participación de estudiantes de distintas carreras. La iniciativa buscó explorar una práctica pedagógica y artística como espacio de reflexión colectiva sobre la convivencia, el consentimiento, la participación y las tensiones entre institucionalidad universitaria y experiencia estudiantil. El trabajo se inscribe en una estrategia metodológica cualitativa de carácter exploratorio que analiza el aula universitaria como espacio de experimentación pedagógica e investigación sobre la enseñanza interdisciplinaria. El diseño metodológico combinó: un proceso pedagógico colaborativo con estudiantes de distintas disciplinas; instancias de diálogo con actores institucionales y especialistas; elaboración colectiva de intervenciones e instalaciones artísticas en espacios universitarios; y análisis interpretativo de producciones artísticas y registros reflexivos generados durante el proceso formativo. El enfoque pedagógico se apoyó en prácticas artísticas como la instalación, la intervención y la performance, entendidas como dispositivos de experiencias participativas y relacionales que implican tensiones sociales y políticas (Bishop, 2025). Como resultado, se conformaron cuatro colectivos interdisciplinarios integrados por estudiantes de Diseño, Artes Visuales, Psicología y Cine, quienes desarrollaron intervenciones e instalaciones artísticas en los accesos de seis facultades de la universidad. Estas producciones abordaron, desde la perspectiva estudiantil, tensiones asociadas a la vida universitaria contemporánea, como la desigualdad, las formas de participación estudiantil y las relaciones entre vida cotidiana y dinámicas institucionales. Los resultados permiten identificar tres aportes para la investigación sobre pedagogía universitaria. En primer lugar, evidencian el potencial de las prácticas artísticas colaborativas como dispositivos pedagógicos que habilitan formas alternativas de producción de conocimiento. En segundo lugar, muestran la interdisciplina en tanto espacio pedagógico para problematizar colectivamente la convivencia universitaria. Finalmente, la experiencia permite pensar la curricularización de lo comunitario como un gesto epistemológico que tensiona el modelo tradicional de producción de conocimiento universitario. Desde las epistemologías feministas, este desplazamiento propone comprender el conocimiento como situado, relacional y atravesado por posiciones sociales (Haraway, 1988; Harding, 1991). Se concluye que las prácticas pedagógicas interdisciplinarias basadas en procesos creativos colaborativos constituyen un recurso significativo para abordar problemáticas contemporáneas de la educación superior y contribuyen al debate sobre las formas de enseñanza, aprendizaje y producción de conocimiento en la universidad.
Palabras clave:
PEDAGOGÍA UNIVERSITARIA, INTERDISCIPLINA, CONVIVENCIA UNIVERSITARIA, PRÁCTICAS ARTÍSTICAS COLABORATIVAS, CURRICULARIZACIÓN