Descripción
Cuando la investigación se vuelca sobre la universidad con una mirada analítica, aparecen sus principales aptitudes, problemáticas y potenciales para decidir qué estudiar y desde qué perspectivas teóricas, para luego idear un camino a seguir, habitualmente desde lo general a lo particular, aplicando filtros sucesivos sobre dimensiones, variables e indicadores. Ahora, ¿qué sucede si se hace el camino inverso? Hoy gran parte del quehacer universitario se traduce en un registro sistemático de información, compilada periódicamente en el Sistema de Información Universitaria, el SIU, es decir: habemus datos. Así es posible generar proyectos focalizados tanto en una institución en particular, cosechando información desde el SIU en alguna de sus modalidades, como también sobre datos correspondientes al sistema nacional de instituciones universitarias, reunidas en las estadísticas anuales publicadas por la Subsecretaría de Políticas Universitarias, la SSPU, y otros sistemas de información georreferenciadas cuyos datos se agrupan en diversas categorías, posibilitando diseñar análisis temporales sobre indicadores simples o compuestos que pueden construirse desde dichas fuentes, generándose trazados evolutivos para procesos de interés, como valiosas herramientas de evaluación, conformándose como recursos de gestión para la toma de decisiones. Muchos de los indicadores tradicionales observados en procesos de evaluación institucional, algunos considerados descriptores de problemáticas históricas, pueden ser obtenidos de estos registros, tal el caso de los que cuantifican procesos de abandono, ausentismo, volúmenes de matrícula activa, promoción y reprobación, entre otros. Es preciso, hacer un alto aquí ya que para lograr trabajar e integrar esa “materia prima” se necesitan recursos humanos con la formación pertinente para lograr tales objetivos, dado que trabajar sobre este universo tan prolífico, el de los datos, las técnicas y métodos a aplicar así lo exigen. Los datos en sí mismos presentan cierto grado de dificultad inicial especialmente en cuando a su volumen, ya que en ellos se atomizan las dinámicas propias de la universidad como institución orgánica, de ahí la centralidad que adquieren las metodologías y métodos de tratamiento para definir cómo organizarlos, estudiando sus interacciones, viendo cómo se retroalimentan, integran y “expresan” determinados procesos mediante la aplicación de ingeniería de datos. En el Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Matanza, (Eco-UNLaM) se creó el LabCE, Laboratorio de Datos y Estadísticas de Ciencias Económicas con la expectativa de ser un espacio para la investigación, como base fértil en la producción de información de alto valor agregado, sumando capacidades a la producción de conocimiento, asistiendo centralmente como soporte a las tareas de investigación, además de insumos para la gestión y para la enseñanza, utilizando los mecanismos de análisis de datos que hoy atraviesan -y alimentan- a las ciencias en su totalidad.Presentaremos en esta jornada un modelo de indicador creado en la universidad incluido en una tesis de Maestría en Educación Superior con mención en Gestión (UNLaM) que refleja una de las potencialidades vivas del laboratorio, creado como soporte de creación de conocimiento, en particular sobre el funcionamiento de la institución y su expresión en resultados emergentes de datos existentes y disponibles.
Palabras clave:
Datos-Indicadores-Procesos-Evolución