Descripción
Esta ponencia presenta la arquitectura analítica desarrollada durante la fase de revisión de literatura de una investigación doctoral en educación superior. El objetivo es proponer un modelo heurístico que organiza el campo del género y el currículum en tres dimensiones —el “qué”, el “cómo” y el “por qué”—, argumentando que esta estructura es, en sí misma, un hallazgo necesario para comprender la transversalización de la perspectiva de género(s) (PGs) en el currículum. En la dimensión del “qué”, es decir los contenidos a incorporar curricularmente, la literatura revela no solo una baja incorporación y/o relegación a asignaturas electivas (Grünberg, 2011; Rodríguez Jaumey y Gil González, 2021; UNAM, 2024) , sino una tendencia a simplificar la categoría de género. Se observa una ecuación simbólica de género y violencia (Gaba, 2023), se subsume en la categoría amplia de diversidad, invisibilizando el sexismo estructural (Matus e Infante, 2011) o se reduce a una dimensión ética del perfil de egreso (Gaba, Gajardo y Murillo, 2024), lo que deja intacto el cuerpo epistemológico de las disciplinas. La dimensión del “cómo”, referida a los procesos curriculares y la gestión institucional, constituye un nudo crítico menos explorado. Esta vacancia se vincularía a que dicha labor es traccionada mayoritariamente por profesionales de la educación superior (Higher Education Professionals) definidos por Klumpp y Teichler (2008) como un grupo heterogéneo que utiliza conocimiento experto para satisfacer demandas de gestión, sin ser necesariamente personas activas en investigación o docencia. Estos/as profesionales operan en un tercer espacio (Whitchurch, 2008) entre lo académico y lo administrativo. No existe una tradición consolidada de sistematización o investigación sobre sus propios procesos (Veles et al., 2023) Utilizando la teoría de Basil Bernstein (1990), se propone analizar la transversalización como un proceso de recontextualización pedagógica. El modelo permite identificar cómo el saber feminista es transformado por agentes recontextualizadores y cómo las gramáticas fuertes de ciertas disciplinas operan como barreras que hacen ilegible la PGs en ciertos contextos disciplinares y organizacionales. Finalmente, la dimensión del “por qué”, es decir los marcos interpretativos que las actorías clave tienen respecto de qué es género por qué sería pertinente su transversalización a nivel curricular. La literatura evidencia que la legitimidad de las transformaciones depende de las creencias de las actorías: desde sentidos que asocian el género al determinismo biológico (Gili Diez et al., 2018) hasta la hostilidad hacia enfoques de justicia social por percibirlos ajenos a la empleabilidad (Morris, 2021). El modelo permite distinguir entre una adopción ceremonial por isomorfismo coercitivo (DiMaggio y Powell, 1983) a una transformación que reconoce al género como dimensión epistemológica. En conclusión, este esquema tridimensional se ofrece como un marco para desplazar el análisis desde el cumplimiento normativo hacia la comprensión de las culturas académicas. Al desglosar el currículum en estas dimensiones, es posible identificar con mayor precisión los mecanismos de (re)producción del conocimiento androcéntrico y los espacios de agencia para una reforma educativa que trascienda la gestión administrativa del género en las universidades (Mandiola, Ríos y Eridani, 2022).
Palabras clave:
género, currículum, universidad