Descripción
La internacionalización de la educación superior ha estado históricamente asociada a la movilidad física de estudiantes y académicos, convertida en uno de los principales indicadores del carácter internacional de las instituciones universitarias. Sin embargo, en contextos atravesados por profundas desigualdades sociales, económicas y territoriales, como América Latina, esta forma de internacionalización tiende a beneficiar a sectores que cuentan con mayores recursos económicos, capital cultural, dominio de lenguas extranjeras y disponibilidad biográfica para desplazarse. En este marco, el presente trabajo analiza críticamente la noción de internacionalización a distancia como una modalidad con potencial democratizador para ampliar el acceso a experiencias internacionales en el Sur Global. A partir de la propuesta conceptual de Mittelmeier y colaboradores sobre internationalisation at a distance, se examina en qué medida esta modalidad puede constituirse en una alternativa más inclusiva frente a las restricciones que estructuran la movilidad estudiantil tradicional. El caso empírico se centra en las movilidades de estudiantes argentinos/as hacia China, un destino emergente en la cooperación educativa Sur-Sur y un caso relevante para pensar formas no hegemónicas de internacionalización. Metodológicamente, el estudio combina el análisis de tres bases de datos sobre becas otorgadas entre 2009 y 2023 —becas unilaterales de la Embajada de China, becas bilaterales China-Argentina y becas del Instituto Confucio de la Universidad de Buenos Aires— con entrevistas en profundidad a estudiantes y graduados/as que realizaron experiencias de movilidad, así como a personas que estudian chino o trabajan sobre China pero que no realizaron movilidad geográfica. Esta estrategia metodológica permite reconstruir tanto las tendencias objetivas de acceso como las motivaciones, obstáculos y valoraciones subjetivas en torno a la experiencia internacional. Los resultados muestran que la movilidad argentina hacia China se concentra en perfiles relativamente específicos: estudiantes jóvenes, radicados principalmente en grandes centros urbanos y con trayectorias vinculadas sobre todo al aprendizaje del idioma chino y a las ciencias sociales. Asimismo, el análisis cualitativo evidencia que una parte significativa de quienes desean internacionalizarse no logra concretar experiencias de movilidad por razones de edad, trabajo, responsabilidades de cuidado, arraigo familiar, condiciones económicas o dificultades para interrumpir trayectorias laborales y académicas. En este contexto, la internacionalización a distancia aparece no como un sustituto pleno de la movilidad presencial, sino como una modalidad complementaria capaz de ampliar oportunidades de acceso a experiencias internacionales para sectores habitualmente excluidos de la movilidad tradicional. El trabajo sostiene que pensar la internacionalización desde y para el Sur Global exige desplazar la centralidad exclusiva de la movilidad física y avanzar hacia esquemas más inclusivos, flexibles y situados. En ese sentido, el vínculo académico entre Argentina y China ofrece un caso fértil para discutir cómo las tecnologías digitales, combinadas con políticas públicas y diseños institucionales adecuados, pueden contribuir a democratizar la internacionalización en la educación superior, sin desconocer las nuevas desigualdades que también puede producir el acceso diferencial a la conectividad, los dispositivos y las condiciones materiales para sostener una experiencia formativa a distancia
Palabras clave:
INTERNACIONALIZACIÓN A DISTANCIA, EDUCACIÓN SUPERIOR, MOVILIDAD ESTUDIANTIL, CHINA, INCLUSIÓN