Descripción
El presente trabajo se inscribe en el proyecto de investigación titulado “El desafío de evaluar en tiempos de Inteligencia Artificial: la perspectiva de docentes y estudiantes de carreras científicas y tecnológicas”, aprobado en el marco de la convocatoria institucional de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), denominada Programas y Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PPI) 2024-2026 (Resolución Rectoral N°449/24). La propuesta surge de la inquietud por indagar las concepciones y prácticas de evaluación en carreras científicas y tecnológicas, con especial atención en la evaluación formativa y en las mediaciones de las TIC, particularmente las implicancias de la Inteligencia Artificial (IA) en su implementación. El posicionamiento teórico se sustenta en la evaluación formativa, entendida como aquella orientada al aprendizaje y al desarrollo del estudiante. Desde esta perspectiva, la evaluación no es solo un mecanismo de acreditación sino una herramienta que permite valorar y mejorar los procesos de aprendizaje. En el contexto actual, este enfoque se ve interpelado por la irrupción de la IA, lo que demanda revisar la pertinencia de los instrumentos y los fundamentos epistemológicos y éticos de la evaluación. El estudio se orienta a partir de los siguientes interrogantes: ¿qué perspectivas tienen los docentes de carreras científicas y tecnológicas sobre la evaluación formativa? ¿Cómo son las prácticas que desarrollan y cuáles son los instrumentos que utilizan? ¿De qué manera la utilización de las TIC y la IA tienen en cuenta los valores de la evaluación formativa? Para responder estas preguntas, en una primera aproximación, se realizó un análisis documental de programas de asignaturas de primer año de la Facultad de Ingeniería de la UNRC, indagando: ¿qué, cuándo, quién y cómo se evalúa? ¿Existen criterios de evaluación explícitos? ¿Se declara una postura teórica? Los hallazgos revelan que la evaluación se centra en una tríada que incluye contenidos conceptuales, procedimentales y el desarrollo de competencias genéricas -como la resolución de problemas de ingeniería y la comunicación efectiva mediante el lenguaje disciplinar-. En términos temporales, predomina una estructura de evaluación que combina entregas semanales de trabajos prácticos, informes de laboratorio y láminas con instancias de corte como exámenes parciales y coloquios integradores. En cuanto a los instrumentos, se observa una diversidad que va desde los tradicionales exámenes escritos hasta proyectos integradores con defensas orales y nuevos formatos como el video pitch. Si bien el rol evaluador recae principalmente en el docente, aparecen indicios de autoevaluación y co-evaluación en algunas áreas. Los criterios suelen estar vinculados a los resultados de aprendizaje, destacando la precisión técnica, la coherencia matemática y el cumplimiento de plazos. En síntesis, pueden advertirse incipientes intentos de transición desde enfoques tradicionales con incorporación de elementos propios de la evaluación formativa, todo ello de manera declarativa. Por lo que, persiste la necesidad de profundizar en estas perspectivas, indagando cómo lo enunciado en los programas se concreta en las prácticas de aula e incorporando la voz del estudiantado, y avanzar en el análisis del papel de las TIC y la IA en los procesos evaluativos.
Palabras clave:
EVALUACIÓN FORMATIVA, PRIMER AÑO DE INGENIERÍA, CONCEPCIONES DOCENTES