Descripción
La irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG), simbolizada por el lanzamiento masivo de herramientas como Chat GPT, marca un punto de inflexión en la educación superior, planteando desafíos complejos para el rol docente y la formación profesional. Debido a su alta capacidad interactiva, ubicuidad y rápido acceso, estas tecnologías no solo son herramientas, sino procesos sociotécnicos complejos y multidimensionales que inciden en las dinámicas culturales y políticas actuales. Este escenario exige que la universidad se oriente hacia la producción de un conocimiento soberano y crítico mediado por IA, en pos de dar respuestas a las demandas de la sociedad.
Desde una perspectiva curricular y didáctica, se propone transitar hacia una formación de perfiles “polímatas” o antidisciplinarios. Esta propuesta implica romper con el anclaje disciplinar rígido para fomentar profesionales multidimensionales con pensamiento analítico y creativo, capaces de combinar saberes diversos. Para ello, resulta indispensable revisar las prácticas educativas mediante:
-Usos “aumentados” y flexibles: integrar la tecnología no como un sustituto del intelecto, sino como un amplificador de las capacidades humanas, priorizando habilidades del siglo XXI como la resolución de problemas complejos y el pensamiento crítico.
-Coevaluación: Implementar modelos evaluativos que reflejen competencias del mundo real, superando el paradigma tradicional texto-céntrico y memorístico para valorar los procesos de creación.
-Nuevos alfabetismos: Reconocer y dar lugar a los nuevos hábitos de lectura, escritura y producción transmedia que los y las estudiantes ya despliegan en el entorno digital.
La investigación cualitativa realizada por el colectivo Investigar en Red en 38 universidades de América Latina revela que jóvenes estudiantes de Comunicación y Periodismo de la región utilizan la IA generativa para fines variados, desde la síntesis de textos y la búsqueda de información hasta la generación de ideas creativas. Sin embargo, persisten visiones encontradas: mientras hay quienes valoran su potencial facilitador, otros expresan desconfianza ética y preocupación por el impacto en la autonomía del pensamiento y por la proliferación de noticias falsas.
Finalmente, el debate pedagógico debe constituir una reflexión epistemológica profunda, entendiendo que el dato no es una “verdad” neutra, sino un producto de relaciones sociales asimétricas de poder. Por lo tanto, el papel de la universidad pública es fundamental para promover una alfabetización en IA que trascienda el abordaje instrumental. El propósito final es formar ciudadanías críticas capaces de gestionar la opacidad algorítmica, interrogar los sesgos inherentes a los sistemas y defender la integridad democrática frente a la desinformación.
Palabras clave:
educación superior; Inteligencia Artificial Generativa; estudiantes universitarios