Descripción
El presente trabajo problematiza la propuesta pedagógica de formación de profesores en el contexto de enseñanza “Residencia III” del Profesorado en Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, carrera que se desarrolla en convenio con la Facultad de Humanidades y Artes de la misma universidad. El análisis que presentamos se refiere a las cohortes 2024 y 2025, integradas por un total de veintidós residentes distribuidos en catorce instituciones escolares. Puntualmente en relación con el nivel medio de enseñanza –objeto de esta presentación– los y las residentes acompañan un grupo clase en la institución educativa de su preferencia durante una temporalidad aproximada de tres meses, primero mediante la observación de jornadas durante el turno escolar completo y a continuación con el desarrollo de veinte horas cátedra de clases. El dispositivo clásico de residencia docente involucra cuatro niveles de actores: residente, formador, coformador y estudiantes, entre quienes se teje una trama de vínculos intersubjetivos. Esta comunicación se propone problematizar el rol de los y las coformadores como partícipes fundamentales de la formación en prácticas y se estructura en dos partes: en primer lugar es abordada la vinculación entre coformadores y residentes, y seguidamente nos referimos a la vinculación entre coformadores y formadores. Aunque acordamos con Souto (2024) en que la tarea de coformación debería ser aceptada voluntariamente ya que la imposición no genera una disposición de ayuda adecuada, las dinámicas de organización institucional (tanto en la universidad como en la institución asociada) no siempre contemplan esta dimensión. Incorporamos en el análisis las categorías de modalidades en el rol del coformador que tipifica Souto (2024): modalidad ejemplar, de rechazo, de acompañamiento, de utilización, de indiferencia; las cuales significan vínculos y modos de intervención propios. Por otra parte, las dinámicas de vinculación entre formadores y coformadores favorecen o dificultan la evaluación de los y las residentes. Como plantea Foresi (2009), esta es una tarea comúnmente aceptada como parte de la actividad del formador pero no siempre “tolerada” como actividad conjunta, ya sea porque el coformador intenta soslayar ese compromiso o bien porque es la misma institución formadora quien no pone en valor los aportes de este último. En realidad, la tarea de los y las coformadores se desarrolla en dos planos: por un lado, la implicación en los objetivos de formación del dispositivo al que se integra; por el otro, su propio proyecto personal de formación profesional. Dada la multiplicidad de escenarios posibles, los dispositivos para la vinculación entre formadores y coformadores deben ser flexibles y prolongarse a lo largo de las etapas preactiva, interactiva y post-activa de la enseñanza (Jackson, 1992). Es responsabilidad compartida de los y las docentes formadores y coformadores coordinar un espacio que habilite y facilite que los y las residentes tomen decisiones pedagógicas y justifiquen sus decisiones en un ejercicio de autonomía relativa y progresiva en el que, lejos de constituir una instancia de supervivencia para conformar a todos los actores, la residencia se traduzca en aprendizajes concretos.
Palabras clave:
FORMACIÓN DOCENTE, RESIDENCIA, COFORMADOR