Descripción
Uno de los principales desafíos que enfrenta la Formación Inicial Docente (FID) en Chile es formar profesores capaces de convertirse en agentes de inclusión en sus contextos de desempeño (Li & Ruppar, 2021). Desde la Ley General de Educación hasta la Ley 20.903, los marcos regulatorios nacionales han establecido la inclusión como principio orientador del sistema educativo. Sin embargo, articular este principio en los procesos pedagógicos y de gestión en la formación docente ha resultado complejo. Como consecuencia, los futuros docentes perciben la inclusión como un discurso abstracto y enfrentan situaciones para las que no se sienten preparados en su práctica profesional. Esta brecha presiona por reconfigurar los procesos formativos para que la inclusión no se reduzca a ajustes puntuales o a un enunciado simbólico, constituyéndose en eje estructurante de una pedagogía orientada a la justicia social.
Este artículo examina cómo se despliega la inclusión en procesos pedagógicos y prácticas de la FID en cuatro universidades de la Macrozona Sur. A partir de una aproximación mixta cualitativa y exploratoria, que combinó entrevistas a formadores de profesores y encuestas a estudiantes de pedagogía. Se buscó caracterizar los procesos pedagógicos y de gestión con un enfoque inclusivo en diez carreras de distinta orientación disciplinar en universidades del CRUCH (Pedagogía Básica, Lenguaje, Educación Parvularia y Educación Física).
El análisis combinó estrategias de codificación temática y categorización inductiva, considerando tres niveles: (1) concepciones y creencias sobre la inclusión; (2) prácticas pedagógicas y estrategias curriculares; y (3) condiciones institucionales y de gestión. Este enfoque permitió identificar convergencias y divergencias entre el discurso institucional, las prácticas declaradas por los formadores y las percepciones de los estudiantes sobre su preparación para trabajar en contextos diversos.
Los hallazgos muestran que en las carreras coexisten concepciones de inclusión centradas en la discapacidad con concepciones más amplias que incluyen género, etnicidad, neurodivergencia y estatus socioeconómico. Mientras las concepciones amplias suelen vincularse a la línea pedagógica de los programas, expresada en uno o dos cursos asociados a diversidad e inclusión. La formación práctica de los futuros docentes, que ocurre principalmente en las escuelas, se alinea sobre todo con concepciones centradas en la discapacidad. Los estudiantes experimentan esta coexistencia como una contradicción que refleja una tensión entre los discursos institucionales y las prácticas formativas, lo que repercute en su preparación profesional. Mientras que la formación teórica los aproxima a un lenguaje inclusivo más amplio, los espacios de práctica escolar refuerzan un enfoque que responden a las urgencias del sistema educativo.
Aunque las instituciones declaran un compromiso con la inclusión en sus marcos normativos y curriculares, los hallazgos de esta investigación revelan que esta se suele limitar a intervenciones aisladas, dependientes del voluntarismo de los formadores y de los apoyos institucionales disponibles. Esta desconexión se refleja también en las barreras que los propios estudiantes de pedagogía experimentan en los programas, lo que confirma que la inclusión se aborda como un componente marginal y no como un principio transversal.
Palabras clave:
Inclusión; Justicia Social; Formación Docente