4–7 de agosto de 2026
Buenos Aires
America/Argentina/Buenos_Aires zona horaria

La flexibilización curricular en la educación superior argentina: trayectorias, créditos y capital académico del estudiante

No programado
20m
Buenos Aires

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Tendencias, políticas y dispositivos de gestión institucional y curricular

Descripción

La transición hacia sistemas de créditos académicos en la educación superior argentina no ha sido un fenómeno abrupto sino el resultado de una serie de estrategias y acciones normativas que se inician con la sanción de la Ley de Educación Superior 24.521 en 1995, que otorgó a las universidades autonomía para definir los conocimientos y capacidades que sus títulos certifican, y culminan —por ahora— con la creación formal del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) mediante la Resolución Ministerial 2598/23 y su actualización obligatoria a través de la RM 556/2025, que establece el Crédito de Referencia del Estudiante (CRE) de veinticinco horas reloj como unidad organizadora para todo nuevo plan de estudios con validez oficial a partir de enero de 2027; este recorrido normativo, que incluyó el PROARQUIBI (2002-2005), la Declaración de Horco Molle del CIN (2004) y la creación del Sistema Nacional de Reconocimiento Académico (SNRA) en 2016, fue erosionando la rigidez histórica de una medición basada exclusivamente en horas de cátedra para avanzar hacia una concepción que reconoce el esfuerzo autónomo del estudiante como parte constitutiva de la carga formativa, de modo que los créditos se configuran como capital formativo acumulable y portable, perteneciente al propio estudiante, que no se pierde con los cambios institucionales ni con las interrupciones en la trayectoria. Este desplazamiento conceptual tiene implicancias de fondo: al contabilizar no solo el tiempo de interacción docente-alumno sino también el tiempo dedicado a leer, estudiar y practicar de manera independiente, la perspectiva dialoga directamente con la noción de competencia profesional entendida como integración de saberes, habilidades y comportamientos, y con el paradigma del Desarrollo Profesional Permanente; en ese marco, las adecuaciones curriculares posibles dentro de los estándares aprobados para cada carrera —incluyendo contenidos electivos, titulaciones intermedias como el Bachiller Universitario y la flexibilización de modalidades de cursado— no implican una reducción de la calidad sino precisamente su fortalecimiento, habilitando trayectorias contextualizadas en un sistema cuyo índice de egreso en tiempo apenas supera la cuarta parte del estudiantado. La preservación efectiva de ese capital académico exige, sin embargo, una infraestructura institucional sólida: sistemas de gestión de la información como el SIU Guaraní permiten registrar, certificar y hacer circular los créditos obtenidos con la trazabilidad y la seguridad jurídica que la movilidad estudiantil requiere, generando la confianza necesaria para que los actores institucionales —y los propios estudiantes— operen dentro de la lógica de la flexibilidad con plena certeza sobre la validez de sus acreditaciones. En esa misma dirección, los títulos propios de las universidades, como las diplomaturas, cumplen una función estratégica al insertarse como tramos reconocibles dentro de carreras de pregrado, grado o sus ciclos iniciales, lo que permite que el capital académico acumulado no quede desvinculado de las trayectorias formales sino que se articule orgánicamente con ellas, coadyuvando a su conservación y potenciación a lo largo de toda la vida laboral del graduado.

Palabras clave:

FLEXIBILIDAD CURRICULAR, CRÉDITOS ACADÉMICOS, CAPITAL ACADÉMICO, TRAYECTORIAS FORMATIVAS, EDUCACIÓN SUPERIOR ARGENTINA

Autores

David Speroni (Universidad Nacional de Córdoba) Nicolás Reznik Silvia Clara Kivatinitz (Universidad Nacional de Catamarca)

Materiales de la presentación