Descripción
En el contexto de la educación superior argentina, los Sistemas Institucionales de Aseguramiento de la Calidad (SIAC) se han constituido como dispositivo estratégico indispensable para armonizar la gestión administrativa y académica con las demandas sociales de excelencia y transparencia (Moscoso Bernal y Castro López, 2022). Estos sistemas, enmarcados en la Ley de Educación Superior 24.521, garantizan el resguardo de la institución al perfeccionar los mecanismos de autorregulación y velar por el desarrollo de una planificación estratégica sustentable y orgánica (Fernández Lamarra y Aiello, 2014). El mecanismo fundamental para pensar un proyecto pedagógico y las políticas institucionales reside en el Proyecto Institucional, el cual actúa como el paradigma de referencia contra el cual debe medirse la institución real, preservando la autonomía universitaria (Pérez Rasetti, 2011). En esta línea, la autoevaluación institucional se posiciona como el "corazón" del sistema, promoviendo un proceso participativo de autorreflexión que permite analizar integralmente los logros y dificultades en el cumplimiento de las funciones sustantivas. Las políticas institucionales de calidad deben, por tanto, anclarse en la función social de la universidad, actualizando su mandato fundacional en relación con los contextos históricos, geográficos y sociales para asegurar la pertinencia de la docencia, la investigación, la extensión, la vinculación y la transferencia. Como aporte conceptual, se propone la noción de matricialidad como paradigma integrador que articula verticalmente trayectorias formativas, horizontalmente organización del conocimiento y diagonalmente mecanismos de legitimación. Dicha estructura facilita la inclusión de nuevas tendencias e innovación, permitiendo a la universidad pública responder a los desafíos globales contemporáneos mediante la reconfiguración de las modalidades y formas de enseñanza. Entre estas innovaciones estratégicas, destaca la implementación del sistema de créditos universitarios (SACAU) que promueve trayectorias académicas más flexibles, complementado con el reconocimiento de competencias mediante microcredenciales y titulaciones intermedias que den respuesta a las nuevas necesidades de formación. Asimismo, la efectividad del SIAC depende de un sistema de información robusto que asegure datos e indicadores confiables para la toma de decisiones y la rendición de cuentas pública. La ética y la transparencia actúan como motores de mejora continua, construyendo un ecosistema educativo confiable que fortalece la legitimidad de las instituciones ante la sociedad (Rosario, 2025). Finalmente, el desafío de estas políticas evaluativas radica en evitar la burocratización de los procesos, garantizando que el aseguramiento de la calidad sea una práctica sistemática que impulse el desarrollo científico y la formación de ciudadanos y ciudadanas capaces de construir una sociedad más integrada y justa.
Palabras clave:
SISTEMAS INSTITUCIONALES DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD, GOBERNANZA UNIVERSITARIA, MATRICIALIDAD